Pseudopinchazo

Luz trasera. Luz delantera. Rueda. Rueda. De nuevo me manché un poco los dedos. ¿Por qué será que todavía no puedo llegar y subirme a la bici? Hace tiempo que por más que toco los neumáticos cada mañana nunca amanecen desinflados. En otro tiempo me hubiera pasado más seguido, pero, por algún motivo, parece que estuviera de vacaciones de la latera y frustrante pega de cambiar apurado una cámara tan temprano en la mañana.

Ya llegué al primer semáforo largo. Debe ser que estoy con estrés postraumático. Nunca tanto, pero no hay un mejor término. Por lo menos no todavía, hasta que por fin retomemos el viejo proyecto de clasificar y etapificar el miedo a tener la rueda de la bici pinchada. Tampoco es miedo, es una sensación diferente. ¿La tendremos solo los que hemos sentido la pena de pinchar en el momento menos adecuado? Que terrible pena. Quizás ser adulto tiene que ver con dejar de tener cosas por las que sentir tanta pena, y nos quedan las protocolares, las de siempre, y andar en bici nos deja anclados en parte a esa niñez donde era tan válido y necesario sentirse así, angustiado por algo aparentemente tan poco importante.

¿Qué pasó? Obvio que debe haber miles de explicaciones mejores. Nica pinché rueda, debo estar medio frenado, si hace tiempo que no arreglo el freno. Tengo que aguantarme, no quiero parar para tocar la rueda y ensuciarme los dedos, y preocuparme de nuevo por lo preocupado que me pongo cuando creo que tengo la rueda pinchada. Si le doy dos cuadras más se me va a olvidar, y aparte, cuando uno pincha de verdad se siente totalmente diferente así que no voy a parar. No voy a dejar que me gane el viejo neurótico que, en el fondo, no quiere volver a ser niño y tener pena y que está tan viejo y tonto que se le olvidó que, aunque crea que está encima de todo, los pinchazos en la bici simplemente llegan y no hay nada que pueda hacer para evitarlos.

Primero

Bike Sign por Paul Brennan | imagen en dominio público

mono ciclos es el nombre que escogí para este proyecto.

A través de los textos que voy a publicar pretendo recrear y registrar el pensamiento mismo, con su particular velocidad y estructura, pero hacerlo de manera tal, que sea una experiencia transferible, compartida. En este caso en particular, la experiencia de andar en bicicleta.

La herramienta con la que pretendo escribir (o más bien tipear) para lograr ese resultado es la redacción lo más rápido y honestamente posible, sin la coerción de los principios estéticos que muchas veces paralizan el flujo normal de nuestras ideas al papel. Luego viene el proceso de corregir algunos aspectos del estilo que espero hagan del texto algo mucho más interesante para leer.

Espero que como resultado experimenten un estado mental similar al que estuve cuando fueron concebidos estos textos. Es por eso que este proyecto también es una bitácora o un diario de vida, donde quede constancia de lo que alguna vez pensé.

Saludos,
Ignacio